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La palabra micotoxina proviene del griego "mykes" que significa hongo y "toxicum" que significa veneno. Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos producidos por hongos que crecen en los cultivos en el campo, durante la manipulación y en el almacenamiento. Las micotoxinas son capaces de producir enfermedades que pueden ser potencialmente fatales. Los hongos sólo producen micotoxinas bajo condiciones favorables tales como niveles de humedad específicos, niveles de oxígeno en el aire y temperatura; en otras palabras, la presencia de hongos no necesariamente indica que haya micotoxinas. Existen miles de especies de hongos diferentes, pero sólo unas pocas (alrededor de 100 especies) tienen la capacidad de producir micotoxinas.
La micotoxinas suelen encontrarse en cereales tales como la cebada, el maíz, el trigo, la avena y los productos derivados de éstos. También se pueden encontrar en los pastizales y por tanto en forrajes conservados bajo ciertas condiciones ambientales. El forraje y tradicionalmente los cereales, juegan un papel primordial en la dieta de los caballos, especialmente los cereales en los caballos de competencia. Las micotoxinas entran al organismo del caballo a través del pienso, el forraje o el sustrato de la cama. En realidad, las micotoxinas son inodoras y los caballos no pueden percibir su sabor, lo cual hace que sea más probable su ingestión a través del alimento. La ingestión de alimento o forraje contaminado y la inhalación a partir de un lecho infestado de hongos, el heno y la paja, son causas importantes de exposición. La ingesta de bajas cantidades de micotoxinas durante largos períodos, puede producir síntomas toxicológicos crónicos. Esto puede afectar el desempeño atlético y la capacidad reproductiva, posiblemente sin que se presenten síntomas obvios. Síntomas generales tales como pérdida del apetito, pérdida de peso, emanciación, mal rendimiento, mayor susceptibilidad a enfermedades infecciosas, menores índices de crecimiento y mal desempeño reproductivo, como por ejemplo un mayor frecuencia de separación prematura de la placenta, pueden estar todos asociados a la ingesta crónica de micotoxinas. Debido a que las micotoxinas afectan negativamente el desempeño de los equinos y su salud, el control de las micotoxinas es crucial para el bienestar del caballo y por razones de seguridad alimentaria.
Históricamente se han descrito en Europa casos de ergotismo o Fuego de San Antonio desde la Edad Media y ahora sabemos que la causa era las micotoxinas presentes en el centeno producidas por el hongo Claviceps purpurea. En 1960, un brote de enfermedad X de los pavos (Turkey X) en Inglaterra y el posterior descubrimiento de las aflatoxinas, promovió un gran interés por la investigación sobre micotoxinas. Desde entonces se han descubierto otras micotoxinas tales como los tricotecenos, la zearalenona, las ocratoxinas y las fumonisinas.
El término micosis se refiere al crecimiento de los hongos como tal, en el animal hospedero, mientras que el término micotoxicosis se refiere a la enfermedad producida por la ingestión o inhalación de metabolitos tóxicos de los hongos por parte del animal. Los hongos pueden estar presentes dentro de las plantas y se conocen como endofitos. Estos hongos tienen una relación simbiótica con la planta hospedero, lo cual los hace más resistentes a la sequía o a los ataques de insectos, etc. Los hongos a su vez pueden tomar nutrientes de la planta hospedero. Otros hongos crecen fuera de la planta y se les conoce con el nombre de saprofitos. Suelen ser dañinos para la salud de la planta y no cumplen ningún fin de utilidad para ésta.
Los hongos se pueden encontrar en los pastizales o en los granos de los cereales en cantidades variables cada año, dependiendo de las condiciones ambientales. Es más probable que durante una estación más fresca y húmeda haya una mayor contaminación de los cultivos por hongos. Los altos niveles de humedad aumentarán el crecimiento de los hongos y las temperaturas más frescas darán lugar a la formación de micotoxinas por los hongos.
Existen cientos de micotoxinas conocidas, pero pocas han sido investigadas a fondo en caballos y menos aún cuentan con métodos efectivos para su análisis. Las micotoxinas varían ampliamente en términos de su severidad. Dado que los caballos son fermentadores en el intestino posterior, se cree que pueden ser más susceptibles a los efectos de las micotoxinas que los rumiantes, los cuales pueden degradar muchas micotoxinas en el rumen. Los caballos son fermentadores en el intestino posterior o post-gástricos y, como tales, transportan a las micotoxinas dentro de su organismo después de ingerir alimento o forraje contaminado. Eventualmente ingresarán al intestino Delgado, en donde ejercerán sus efectos sobre la pared intestinal o serán absorbidos por el cuerpo del caballo a través de la sangre.
Se ha determinado que las micotoxinas producen cólicos, enfermedad orgánica (cerebro, hígado, riñones) reducción de la tasa de crecimiento, problemas respiratorios, baja eficiencia del alimento, fertilidad reducida e incluso la muerte.
Las micotoxinas ejercen sus efectos a través de cuatro mecanismos primarios:
- Reducción del consumo o rechazo del alimento
- Alteración en el contenido de nutrientes del alimento en términos de la absorción de nutrientes y el metabolismo
- Efectos sobre el sistema endocrino
- Supresión del sistema inmune
Estos efectos suelen conllevar a síntomas no específicos que también pueden ser producidos por otros factores, lo cual dificulta el diagnóstico adecuado de los problemas por micotoxinas en equinos. Los síntomas de la micotoxicosis dependerán del tipo de micotoxinas al igual que del estado de salud, de la edad, el sexo y el nivel de trabajo del caballo expuesto. Las micotoxicosis pueden clasificarse en crónicas o agudas. Puede observarse toxicidad aguda a manera de un inicio rápido de los síntomas luego de la ingesta de la toxina, mientras que la exposición crónica a la micotoxina produce síntomas de toxicidad crónica que suelen ser difíciles de precisar.
Se observan síntomas generales (menor desempeño, pérdida de inmunidad) cuando se trata de niveles moderados de micotoxinas, en tanto que los síntomas producidos por niveles mayores de micotoxinas suelen ser más específicos y obvios. Puede haber otras complicaciones para el diagnóstico de la micotoxicosis producidas por síntomas secundarios resultantes de enfermedades oportunistas relacionadas con la supresión del sistema inmunológico luego de exposición a micotoxinas. Además, las micotoxicosis aumentan la vulnerabilidad del caballo a las enfermedades microbianas.
A fin de identificar efectivamente a la micotoxicosis, es importante la experiencia con caballos afectados por micotoxinas. Esta experiencia, aunada a un alimento y análisis tisulares adecuados, brindan la base para un diagnóstico más preciso de la micotoxicosis.
Actualmente se reconocen aproximadamente 300-400 compuestos como micotoxinas y éstos suelen ser difíciles de clasificar en virtud de sus diversas estructuras químicas. Algunas veces se hace referencia a las micotoxinas en relación con el órgano afectado, por ejemplo nefrotoxinas, hepatotoxinas, inmunotoxinas y neurotoxinas.
Las concentraciones de micotoxinas se expresan de distintas formas, pero fundamentalmente se presentan como ppb (partes por billón). Partes por millón se expresa como ppm.
Tabla 1: Ocurrencia de diferentes micotoxinas claves
| Micotoxina | Hongos Producidos | Insumos Afectados |
| Aflatoxina | Aspergillus flavus Aspergillus parasiticus |
Maíz |
| Ocratoxina A | Aspergillus ochraceus Aspergillus nigri Penicillium verrucosum |
Trigo, cebada, maíz, avena, otros |
| Tricotecenos (DON, T-2, DAS, etc) | Fusarium graminearum Fusarium culmorum |
Maíz, trigo, cebada |
| Zearalenona | Fusarium graminearum | Maíz, trigo, cebada, pastos |
| Fumonisina | Fusarium verticillioides Fusarium proliferatum |
Maíz |
| Moniliformina | Fusarium moniliforme | Maíz |
| Toxina PR, patulina | Penicillium roqueforti | Paja, Pastos |
Adaptado de Bhatnagar et al., 2004
Problemas asociados comúnmente a micotoxicosis en caballos:
- Tasas de crecimiento reducidas
- Disminución del apetito
- Mal desempeño
- Cólico
- Problemas respiratorios
- Hipersensibilidad
- Desempeño reproductivo reducido
- Mayor susceptibilidad a las enfermedades
- Lesiones cerebrales
- Trastornos neurológicos
- Daño orgánico, en especial hígado y riñones
El grado de exposición a las micotoxinas, es decir, la cantidad de tiempo y la concentración de micotoxina en el alimento, afectará los síntomas que presente. Por ejemplo, la exposición prolongada a bajos niveles de micotoxinas puede producir síntomas muy vagos. Además, es probable que el alimento contaminado contenga más de una especie de hongos y, por lo tanto, múltiples micotoxinas. También se sabe que las micotoxinas pueden actuar en sinergia con otras toxinas.
Otros factores también afectarán la respuesta de los caballos a la exposición a micotoxinas, incluyendo la edad, la carga de trabajo, el nivel de estrés, el estado nutricional y la condición inmunológica del caballo. Los caballos en trabajo pesado o lactando tienen una ingesta muy superior de alimentos concentrados a base de cereales y esto también debe tomarse en consideración cuando se evalúe la posibilidad de presencia de micotoxinas.
Es vital optimizar la calidad del alimento para reducir los niveles de micotoxinas en las dietas de equinos. Nunca deberá dársele al caballo alimento con hongos, aún cuando puede que no necesariamente contengan micotoxinas. Además, pueden encontrarse concentraciones significativas de micotoxinas en la cama de los caballos como en la paja y virutas y esto es algo no debe pasarse por alto cuando haya sospecha de micotoxicosis. La paja puede estar ya contaminada con altas concentraciones de micotoxinas al momento de la cosecha, aún cuando cualquier tipo de cama puede contaminarse en condiciones de almacenamiento desfavorables. Es importante destacar que puede haber presencia de micotoxinas en la cama y en los alimentos, aún cuando parezca que están libres de hongos.
A fin de reconocer efectivamente la micotoxicosis, los caballos deben monitorearse cuidadosamente para identificar síntomas, especialmente cuando su desempeño es pobre y haya problemas respiratorios en los caballos de trabajo o problemas de fertilidad y preñez y crecimiento deficiente en los reproductores. Se hace necesario investigar estos síntomas vagos a fin de identificar la posible presencia de micotoxinas, especialmente cuando no se haya detectado ninguna otra causa. Los síntomas suelen ser muy generales y pueden variar considerablemente según el tipo de micotoxina, lo cual hace que resulte difícil hacer un diagnóstico. El cuidadoso reconocimiento de los síntomas y los análisis post-mortem, combinados con análisis adecuados del alimento, son los medios más precisos para un diagnóstico de micotoxicosis.





