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Fumonisina
Las fumonisinas se producen principalmente por el Fusarium moniliform. Su estructura química les permite inhibir la síntesis de los lípidos. Históricamente se había considerado que los cerdos no eran tan sensibles a las Fumonisinas como otras especies, por ejemplo, los equinos. Sin embargo, recientemente se ha manifestado preocupación por las fumonisinas en la producción porcina.
Se pueden encontrar Fumonisinas en áreas de producción de maíz. Los tipos B1, B2, y B3 son los más abundantes y el B1 representa aproximadamente un 75 por ciento total de fumonisinas.
Niveles de fumonisina exageradamente elevados pueden ocasionar una excesiva filtración de líquido en el tejido pulmonar, produciendo edema pulmonar. También afecta el hígado, produciendo ictericia y lesiones de color naranja-amarillentas que son evidentes en el examen post-mortem. La presencia de fumonisinas puede detectarse fácilmente por la relación esfinganina / esfingosina en el hígado, el páncreas y las suprarrenales. Este índice se utiliza como biomarcador para demostrar intoxicación por fumonisina. También puede utilizarse como marcador de la presencia de otras micotoxinas.
Efectos/signos clínicos
A niveles tóxicos se reduce el desempeño del cerdo y hay evidencia de edema pulmonar. Puede ocurrir daño fetal y se reduce la inmunocompetencia.
- Reducción del desempeño
- Daño fetal
- Insuficiencia respiratoria aguda
- Edema pulmonar
- Cianosis (coloración azul) de la piel
- Ictericia
- Aumento del índice tisular de esfinganina/ esfingosina (biomarcador)
- Inmunocompetencia reducida = mayor susceptibilidad a la infección = respuesta reducida a la vacunación
Nivel de intervención
Se propone un nivel umbral de 200 ppb para
la fumonisina, pues a este nivel se observan efectos de inmunosupresión.
Los residuos en la carne de cerdo no son tan peligrosos como los de
otras micotoxinas.





