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Introducción

La investigación sobre micotoxinas ha demostrado que éstas representan una amenaza para la salud de los caballos. La mayor parte de estas investigaciones se han extrapolado de otras especies del agro, tales como cerdos y vacas; sin embargo, en la actualidad se llevan a cabo importantes investigaciones nuevas en caballos.

 

Los caballos no son animales agrícolas y se utilizan fundamentalmente para trabajo atlético, competencia y/o reproducción. Muchos caballos son simplemente animales de compañía, incluyendo aquellos que se han retirado de las competencias de atletismo o de la reproducción. Además, los caballos tienen una vida más larga que los animales agrícolas. Los caballos utilizados para competencias tales como carreras, eventing, dressage, polo, cabalgatas de largas distancias y concursos de salto, son animales muy valiosos y las pérdidas  económicas que genera una merma en el desempeño a consecuencia de las micotoxinas pueden ser significativas. Estos caballos gozan de una magnífica condición física y por lo tanto están sujetos a mayores niveles de estrés, no solo por la exigencia del trabajo, sino también por los viajes y la competencia. Todo ello ejerce un efecto negativo sobre el sistema inmunológico, el cual puede hacerse más susceptible a los efectos de las micotoxinas. Se sabe que las micotoxinas afectan negativamente el desempeño de los animales de reproducción.

 

¿Qué son las micotoxinas?

La palabra micotoxina proviene del griego "mykes" que significa hongo y "toxicum" que significa veneno. Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos producidos por hongos que crecen en los cultivos en el campo, durante la manipulación y en el almacenamiento. Las micotoxinas son capaces de producir enfermedades que pueden ser potencialmente fatales. Los hongos sólo producen micotoxinas bajo condiciones favorables tales como niveles de humedad específicos, niveles de oxígeno en el aire y temperatura; en otras palabras, la presencia de hongos no necesariamente indica que haya micotoxinas. Existen miles de especies de hongos diferentes, pero sólo unas pocas (alrededor de 100 especies) tienen la capacidad de producir micotoxinas.

 

La micotoxinas suelen encontrarse en cereales tales como la cebada, el maíz, el trigo, la avena y los productos derivados de éstos. También se pueden encontrar en los pastizales y por tanto en forrajes conservados bajo ciertas condiciones ambientales. El forraje y tradicionalmente los cereales, juegan un papel primordial en la dieta de los caballos, especialmente los cereales en los caballos de competencia. Las micotoxinas entran al organismo del caballo a través del pienso, el forraje o el sustrato de la cama. En realidad, las micotoxinas son inodoras y los caballos no pueden percibir su sabor, lo cual hace que sea más probable su ingestión a través del alimento. La ingestión de alimento o forraje contaminado y la inhalación a partir de un lecho infestado de hongos, el heno y la paja, son causas importantes de exposición. La ingesta de bajas cantidades de micotoxinas durante largos períodos, puede producir síntomas toxicológicos crónicos. Esto puede afectar el desempeño atlético y la capacidad reproductiva, posiblemente sin que se presenten síntomas obvios. Síntomas generales tales como pérdida del apetito, pérdida de peso, emanciación, mal rendimiento, mayor susceptibilidad a enfermedades infecciosas, menores índices de crecimiento y mal desempeño reproductivo, como por ejemplo un mayor frecuencia de separación prematura de la placenta, pueden estar todos asociados a la ingesta crónica de micotoxinas. Debido a que las micotoxinas afectan negativamente el desempeño de los equinos y su salud, el control de las micotoxinas es crucial para el bienestar del caballo y por razones de seguridad alimentaria.

 

Históricamente se han descrito en Europa casos de ergotismo o Fuego de San Antonio desde la Edad Media y ahora sabemos que la causa era las micotoxinas presentes en el centeno producidas por el hongo Claviceps purpurea. En 1960, un brote de enfermedad X de los pavos (Turkey X) en Inglaterra y el posterior descubrimiento de las aflatoxinas, promovió un gran interés por la investigación sobre micotoxinas.  Desde entonces se han descubierto otras micotoxinas tales como los tricotecenos, la zearalenona, las ocratoxinas y las  fumonisinas.

 

El término micosis se refiere al crecimiento de los hongos como tal, en el animal hospedero, mientras que el término micotoxicosis se refiere a la enfermedad producida por la ingestión o inhalación de metabolitos tóxicos de los hongos por parte del animal. Los hongos pueden estar presentes dentro de las plantas y se conocen como endofitos. Estos hongos tienen una relación simbiótica con la planta hospedero, lo cual los hace más resistentes a la sequía o a los ataques de insectos, etc. Los hongos a su vez pueden tomar nutrientes de la planta hospedero. Otros hongos crecen fuera de la planta y se les conoce con el nombre de saprofitos. Suelen ser dañinos para la salud de la planta y no cumplen ninguna función de utilidad para ésta.

 

Los hongos se pueden encontrar en los pastizales o en los granos de los cereales en cantidades variables cada año, dependiendo de las condiciones ambientales. Es más probable que durante una estación más fresca y húmeda haya una mayor contaminación de los cultivos por hongos. Los altos niveles de humedad aumentarán el crecimiento de los hongos y las temperaturas más frescas darán lugar a la formación de micotoxinas por los hongos.

 

Existen cientos de micotoxinas conocidas, pero pocas han sido investigadas a fondo en caballos y menos aún, cuentan con métodos efectivos para su análisis. Las micotoxinas varían ampliamente en términos de su severidad. Dado que los caballos son fermentadores en el intestino posterior, se cree que pueden ser más susceptibles a los efectos de las micotoxinas que los rumiantes, los cuales pueden degradar muchas micotoxinas en el rumen. Los caballos son fermentadores en el intestino posterior o post-gástricos y, como tales, transportan a las micotoxinas dentro de su organismo después de ingerir alimento o forraje contaminado. Eventualmente ingresarán al intestino delgado, en donde ejercerán sus efectos sobre la pared intestinal o serán absorbidos por el cuerpo del caballo a través de la sangre.

 

Se ha determinado que las micotoxinas producen cólicos, enfermedad orgánica (cerebro, hígado, riñones) reducción de la tasa de crecimiento, problemas respiratorios, baja eficiencia del alimento, fertilidad reducida e incluso la muerte.

 

Las micotoxinas ejercen sus efectos a través de cuatro mecanismos primarios:

  • Reducción del consumo o rechazo del alimento
  • Alteración en el contenido de nutrientes del alimento en términos de la absorción de nutrientes y el metabolismo
  • Efectos sobre el sistema endocrino
  • Supresión del sistema inmune

 

Estos efectos suelen conllevar a síntomas no específicos que también pueden ser producidos por otros factores, lo cual dificulta el diagnóstico adecuado de los problemas por micotoxinas en equinos. Los síntomas de la micotoxicosis dependerán del tipo de micotoxinas al igual que del estado de salud, de la edad, el sexo y el nivel de trabajo del caballo expuesto. Las micotoxicosis pueden clasificarse en crónicas o agudas. Puede observarse toxicidad aguda a manera de un inicio rápido de los síntomas luego de la ingesta de la toxina, mientras que la exposición crónica a la micotoxina produce síntomas de toxicidad crónica que suelen ser difíciles de precisar.

 

Se observan síntomas generales (menor desempeño, pérdida de inmunidad) cuando se trata de niveles moderados de micotoxinas, en tanto que los síntomas producidos por niveles mayores de micotoxinas suelen ser más específicos y obvios. Puede haber otras complicaciones para el diagnóstico de la micotoxicosis producidas por síntomas secundarios resultantes de enfermedades oportunistas relacionadas con la supresión del sistema inmunológico luego de exposición a micotoxinas. Además, las micotoxicosis aumentan la vulnerabilidad del caballo a las enfermedades microbianas.

A fin de identificar efectivamente a la micotoxicosis, es importante la experiencia con caballos afectados por micotoxinas. Esta experiencia, aunada a análisis adecuados del alimento y de los tejidos, brindan la base para un diagnóstico más preciso de la micotoxicosis.

 

Actualmente se reconocen aproximadamente 300-400 compuestos como micotoxinas y éstos suelen ser difíciles de clasificar en virtud de sus diversas estructuras químicas. Algunas veces se hace referencia a las micotoxinas en relación con el órgano afectado, por ejemplo nefrotoxinas, hepatotoxinas, inmunotoxinas y neurotoxinas.

 

Las concentraciones de micotoxinas se expresan de distintas formas, pero fundamentalmente se presentan como ppb (partes por billión). Partes por millón se expresa como ppm.

 

Tabla 1: Ocurrencia de diferentes micotoxinas claves

Micotoxina

Hongos Producidos

Insumos Afectados

Aflatoxina

Aspergillus flavus
Aspergillus parasiticus

Maíz

Ocratoxina A

Aspergillus ochraceus
Aspergillus nigri
Penicillium verrucosum

Trigo, cebada, maíz, avena, otros

Tricotecenos (DON, T-2, DAS, etc)

Fusarium graminearum
Fusarium culmorum

Maíz, trigo, cebada

Zearalenona

Fusarium graminearum

Maíz, trigo, cebada, pastos

Fumonisina

Fusarium verticillioides
Fusarium proliferatum

Maíz

Moniliformina

Fusarium moniliforme

Maíz

Toxina PR, patulina

Penicillium roqueforti

Paja, Pastos

Adaptado de Bhatnagar et al., 2004



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